Crees que una ensalada es una comida muy ligera con la que te quedas hambrienta? Seguro si estás pensando en la típica ensalada de lechuga y tomate. Efectivamente, con esa ensalada no pasas ni media hora, las calorías son casi nulas. Para que una ensalada sea una comida en sí misma necesita de una serie de elementos. Y no solo para satisfacer calorías y nutrientes, también para disfrutar a cada mordisco.

Hojas verdes y verduras te aportan la hidratación y muchos minerales y vitaminas, pero de momento las calorías son muy bajas. Así que es imprescindible una buena fuente de proteína: legumbres, tofu, tempeh, trocitos de burger vegetal… Luego algo de grasa saludable, por ejemplo, omega 3 de la semillas de chía, lino o cáñamo que se pueden poner por encima. Otras grasas pueden ser el aguacate, el sésamo o el tahini, olivas… Con esto ya estáis saciadas y nutridas.

El punto de disfrute puede ser gracias a un buen aderezo o algunos condimentos, jugar con dulces y salados, ácidos, picantes… buscad lo que más os guste. Experimentad. Esta ensalada tenía hojas, también rúcula (que me encanta su sabor amargo crujiente), cebolla, tomate, zanahoria, judías blancas y aguacate. Como aderezo tan simple como un buen chorro de limón que olía impresionante y un poco de pimentón ahumado picante (al cual soy un poco adicta). ¡Ah! Y unas pasas para jugar con algo dulce en la mezcla ácida, picante, amarga… me gustan los sabores fuertes, ya lo veis.

Compartid conmigo: vuestras mejores mezclas en ensaladas

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