Estas son las verduras y frutas que tenemos en la cocina, también más hojas verdes en la nevera (lechuga, mezcla de hojas…), más patatas ya cocidas y he pedido a mi reponedor oficial (o sea, mi pareja cuando vuelva de trabajar) que me traiga más manzanas, pomelos, aguacates y tomates.

En la despensa además siempre tenemos legumbres (secas o en bote ya cocidas), cereales (como arroz, trigo sarraceno, quinoa, pasta) y frutos secos y semillas (también tahini y crema de cacahuete, semillas de lino y cáñamo, para el omega 3), especias, hierbas y condimentos.

Una curiosidad sobre esta imagen: las patatas, eran deliciosas! Últimamente no nos venían nunca en nuestra caja de verduras ecológicas que recibimos los jueves pero hoy nos han puesto. Al comerme una acabada de cocer (hervidas con piel) sabéis qué me ha recordado? 1º tenía gusto de patata! Jeje, da risa pero es que a veces las verduras son tan insípidas según de dónde procedan. 2º me han recordado a un auténtico puré de patatas que hace miles de años que no he comido. Lo curioso es que aquellos purés de patatas seguro que llevaban leche y mantequilla para darles un sabor intenso y estas patatas ya tenían este sabor tan bueno y simplemente siendo patatas naturales! Cuando te acostumbras a comer alimentos reales en su estado natural tu paladar cambia y acabas valorando los sabores tal como son, cuando quizás antes no te gustaban o no eran suficientemente “interesantes” y necesitaban de condimentos para poderlos comer.

Os ha cambiado el gusto? Habéis tenido alguna sorpresa como la mía, que las patatas sepan a patatas?

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