Tenéis un sentimiento de atracción y rechazo simultáneo por algún lugar? Yo, por Londres.

Me fascina, estaría todo el día paseando por sus calles, sus parques, sus barrios, sus puentes, y todo el rato estaría en el asombro. Estéticamente Londres es fantástico y si puedes vivir cerca de un parque y un barrio tranquilo (que los hay muchos) puede ser una experiencia cercana a la vida de campo y pueblo.

Pero a la que te metes en la ciudad, en sus roads, high streets, el tube… la sensación placentera se desvanece. Sigue siendo mega interesante pero no es para mí ni lo que busco.

Pronto nos vamos de aquí y ya sé qué echaré de menos y qué no. Lo único es que mi visión sobre mi ciudad natal (Barcelona) también ha cambiado. Ahora siento que ya no soy de ningún lugar…

📷Mi snack favorito en Chelsea Bridge. Las manzanas que se llevan tan bien en la bolsa, envueltas con una servilleta de tela. Crujientes, dulces y jugosas. Me encanta romper mi “ayuno” (break my fast) con ellas.

Os pasa lo de los mixed feelings como dicen en inglés?

Ciudad y agotamiento

(Relacionado con lo de arriba, también escribí el post a continuación en mi otra cuenta Creciendo con las palabras).

Tarde de familias homeschoolers en Hampstead Heath, Londres.

Os habéis sentido exhaustas después de haber pasado un día en una ciudad? Puede que sea una pregunta extraña para muchas de vosotras si vivís en una ciudad, pero las que vivís en contacto con la naturaleza a diario, sentís ese cansancio?

Una muy buena amiga mía, de Barcelona como yo, se fue a vivir a Menorca cuando tendría unos 25 años. Cuando venía a Barcelona siempre me decía lo agotada que se sentía después de haber pasado un día. Yo no lo entendía, pensaba que era un poco exagerada pero era porque yo no había tenido la experiencia de no vivir en la ciudad, así que estaba inmune a vivir en medio de ruido y coches.

Pero a mis veintitantos me fui a vivir a un pueblo de la Costa Brava y entonces entendí a mi amiga. Cada vez que iba a Barcelona notaba esa sensación de estrés, tanto coche, tanta gente, tanto ruido, en el metro también tanto ruido, estímulos auditivos y visuales sin parar.

Luego, la vida me llevó a Londres, aunque yo no quería porque si ya no me gustaba esa sensación que Barcelona me daba, imaginaoos Londres! Pero entonces descubrí un Londres verde, de inmensos parques y frondosos bosques, en medio de la ciudad y ahí me quedé: pegada a los parques, omitiendo al máximo la ciudad y sus ruidos y sus coches y las aglomeraciones. Hemos vivido casi 3 años en Londres haciendo vida de naturaleza.

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