Me encanta pensar en colores en el plato: cuantos más mejor. Y es que cada color en las verduras y frutas está relacionado con ciertas propiedades y nutrientes. Por ejemplo, sabemos que las naranjas tienen vitamina C, pero ¿solo las naranjas? Por supuesto que no, también los kiwis, todos los cítricos, las fresas, el pimiento, el perejil, el brócoli, la papaya y un larguísimo etcétera. Si nos fijamos en estas frutas, verduras y hierbas, veremos que las que son de color verde, naranja y rojo son las que más contenido en vitamina C tienen.

Otro ejemplo: se dice que los arándanos (frescos, de color lila, azulado) tienen muchos antioxidantes (que como su nombre indican, luchan contra los factores ambientales oxidantes, como la contaminación ambiental, los pesticidas, el exceso de radiación solar, el estrés… los cuales realmente nos enferman). Pero no solo los arándanos si no todas las frutas y verduras que tienen ese color lila, morado, azulado, granate y cuanto más oscuro mejor. Por ejemplo, la col morada, todas las bayas (moras, frambuesas, arándanos, grosellas…), las uvas rojas, etc.

Así que aquello de “eat the rainbow” (come el arcoiris) es por este motivo, con premio extra de hacer de tus platos los más llamativos y gustosos, para que toda la familia quiera disfrutar de una alimentación mega saludable y ultra nutritiva.

¿Coméis colores?

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